La Virgen del Pilar llega al Seminario San Oscar Romero

Una hermosa imagen de Nuestra Señora del Pilar fue donada al Seminario San Oscar Romero, por la hna Hna. María Rosa Berne.

Una hermosa imagen de Nuestra Señora del Pilar fue donada al Seminario Mayor San Oscar Arnulfo Romero por la hermana, María Rosa Berne, quien visitó el centro de formación de sacerdotes para entregar el regalo.
La imagen fue recibida por el director del seminario, Pbro. Dr. Benjamín Castillo Pineda y los seminaristas, quienes se mostraron felices y agradecidos por el obsequio.

La Virgen del Pilar: una manifestación de amor y fe para los pueblos

Por: Seminario Mayor San Oscar A. Romero

La aparición de la Virgen del Pilar se dio cuando la Iglesia iniciaba su misión en el mundo, poco después de la Ascencion de Jesucristo al cielo. Se trata de una aparición que ocurrió mientras aun vivía en este mundo la Madre de Dios, poco antes de su Asunción al cielo. Un milagro que ha marcado la identidad del pueblo católico.

El comienzo de la devoción a la Virgen del Pilar se remonta al año 40 de nuestra era. El Apóstol Santiago el Mayor había emprendido la misión de evangelizar España, pero la respuesta de los habitantes de esa región fue en un principio árida. Desanimado por las dificultades y la poca atención a su predicación en la actual Zaragoza, se puso a orar a orillas del río Ebro, que es el más caudaloso de España y el segundo más largo de la península ibérica.

El Director del Seminario Mayor San Oscar Romero, recibe la imagen de la Virgen del Pilar, donada por la hna. María Rosa Berne.

En ese momento de profunda tribulación fue cuando se le apareció al apóstol Santiago la Santísima Virgen María, que aún vivía en Palestina. La Madre de la Iglesia llegó acompañada por un coro de ángeles, que la depositaron sobre una columna o pilar. Su misión era consolar al apóstol con palabras de aliento, prometiéndole el éxito de su misión y pidiéndole que erigiera un templo en aquel lugar, donde el pilar sería el altar principal y permanecería hasta el fin de los tiempos, como testimonio de su presencia y protección. Los ángeles que la acompañaban dejaron también una pequeña imagen de la Virgen para su veneración.

Este evento extraordinario marcó el nacimiento del primer templo mariano de la cristiandad y convirtió a Zaragoza en un lugar de peregrinación ininterrumpida. El pilar, se transformó en el símbolo de la solidez de la fe y de la presencia constante de la Madre de Dios en la Iglesia. Su presencia desde los orígenes de la Iglesia es una prueba constante de cercanía a sus hijos, de su intercesión y consuelo en los momentos de desesperación.

La hna. María Rosa Berne prepara los detalles de la imagen para hacer la entrega oficial al Seminario, lo cual realizó recientemente.