En el Caserío Sicahuite la rutina fue interrumpida, las visitas de las personas de los caseríos cercanos y del los cantones San Diego y San Dieguito, se multiplicaron, las pláticas en torno a la visita del Obispo a la zona y la alegria eran notables; poco importó el dificil acceso al lugar, por una calle sin mantenimiento, desgastada y casi colapsada, los feligreses llegaron puntuales y también la comitiva parroquial y la diocesana.
Monseñor William Iraheta, el Canciller Diocesano, Pbro. Luis Rodriguez y el Párroco, Juan Ovidio Hernández, acompañaron a la comunidad en una procesión hacia el nuevo templo, entre animados cantos y cohetes; los feligreses prepararon un cartel de bienvenida adornado con globos blancos y amarillos, los colores de la Iglesia.
La nueva Ermita fue bendecida por Monseñor luego de dos años y medio de trabajo y gestión comunitaria, de apoyos externos, actividades de recaudación de fondos, asi como aportes de la parroquia y tambien de la Diócesis.

Para construir la ermita, muchos de los lugareños se apostaron con su mano de obra y tiempo, y entre todos lograron construir desde los cimientos hasta el techo su amado templo. Para la bendición, esos laboriosos feligreses se vistieron de gala y observaron con alegría lo avanzado que está y como su entrega va dando frutos.
Los felices asistentes celebraron la santa Misa junto a sus pastores, agradeciendo a Dios por haber terminado la construcción y aunque aun quedan pendientes detalles como las ventanas, la bendición de la Ermita les anima a seguir con los proyectos pastorales, sociales y económicos que aún hacen falta seguir realizando.
