«La santificación es un camino comunitario»

Mons. William Iraheta exhortó a buscar la santidad en comunidad.

Solemnidad de todos los Santos

Apocalipsis 7, 2-4.9-14. Salmo 23. 1Juan 3,1-3. Mateo 5, 1-12.

Ap 7, 2-4.9-14. De acuerdo al libro la expectación aumenta mediante la inserción de dos visiones antes de abrirse el séptimo sello. La primera visión (vv. 1-8) muestra la protección divina sobre los cristianos: son una gran multitud —ciento cuarenta y cuatro mil— que forma el nuevo Pueblo de Dios. La segunda visión (vv. 9-17) muestra la situación gloriosa de la que gozan los redimidos por Cristo tras la muerte. «La sangre del Cordero que se ha inmolado por todos ha ejercitado en cada ángulo de la tierra su universal y eficacísima virtud redentora, aportando gracia y salvación a esa “muchedumbre inmensa”. Después de haber pasado por las pruebas y de ser purificados en la sangre de Cristo, ellos —los redimidos— están a salvo en el Reino de Dios y lo alaban y bendicen por los siglos» (S. Juan Pablo II, Homilía 1-XI-1981). La finalidad de la revelación de esas escenas consoladoras es fomentar el afán de imitar a estos cristianos, que fueron como nosotros y que ahora se encuentran ya victoriosos en el Cielo.    

1Juan 3,1-3. La filiación divina es una realidad espléndida por la que Dios da gratuitamente a los bautizados una dignidad estrictamente sobrenatural, que nos introduce en la intimidad divina y nos hace familiares de Dios (cfr Ef 2,19). Llegar a ver a Dios es la esperanza que sostiene y anima al cristiano en el camino hacia la santidad, y que le lleva a luchar contra el pecado.                                                 Mateo 5, 1-12: El Sermón de la Montaña, en el cual, Jesús anuncia el contenido de la Nueva Alianza. Es la Carta Magna del Reino de Dios, el estatuto del reino. Quienes la viven, llegan a ser santos. Cada una de las Bienaventuranzas está constituida por dos miembros:

 * El primero anuncia una opción, estado o actividad,

   ** El segundo una promesa.

   *** Cada una va precedida de la promesa de felicidad (dichosos-bienaventurados).

Con el esquema:   PROMESA- OPCIÓN- PROMESA

 El código de la Nueva Alianza no se impone, se enuncia como una promesa e invitación. Veamos el texto:

+ Al ver a la multitud: La fama de Jesús se había extendido, lo sigue una gran multitud de gente llegada de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Su actividad rompe fronteras.

+ Subió al Monte: Significado teológico: Es el lugar de Dios, el entorno divino, Jesús se sienta sobre el porqué es su morada estable. Los discípulos se acercan, contrario a Moisés quien subió solo, aquí están también ellos en la esfera-ambiente divina.

+ Se sentó: Se sienta porque es su morada estable.

+ Y sus discípulos se le acercaron: Son los que siguen a Jesús respondiendo a su invitación y han roto con su pasado, entran con Él en su esfera divina. Ya no hay distancia entra Dios y el hombre, por la adhesión a Jesús han salvado esa distancia.

+ Y tomado la palabra se puso a enseñar: Frase que indica la importancia de lo que va a decir. Camina cuando enseña con la vida, se sienta cuando dice la palabra que explica su vida.

+ Dichosos-Bienaventurados: Quien se siente plenamente satisfecho.

Las bienaventuranzas están distribuidas como en tres bloques:

A. Los pobres de espíritu: Esta, la primera es el quicio, y tiene sus verbos en presente, o sea ya se posee lo prometido, en ella. Aclaramos primero esta diferencia:

– Los pobres: son los empobrecidos. Carecen de todo materialmente. Entre ellos los anawin, que son los pobres sociológicos, que ponían su esperanza en Dios por no encontrar apoyo ni justicia en la sociedad. 

– Los pobres de espíritu: son los que por un acto interior de inteligencia voluntad o sentimiento, optan o deciden ser pobres, se ponen con Dios, confían solo en El y no en el dinero, son interiormente despegados del dinero, aunque lo posean en abundancia, y se van donando solidariamente.

– De ellos es el Reino de los Cielos, es equivalente a tienen a Dios por rey, solo con ellos y por medio de ellos actúa Dios como rey.

B. Las demás son como aplicaciones de la primera, y el verbo de la promesa va al futuro, así:

-Los que lloran = sufren: Son los que experimentan un dolor tan profundo, debido a una opresión tan grande, que no logran mantenerlo en el interior y tienen que manifestarlo exteriormente con el llanto.

– Los pacientes = sometidos: Los que por la codicia de los malvados han perdido su autonomía económica y su libertad, y tienen que vivir sometidos a los que los han despojado. Su situación es tal que ni siquiera pueden expresar su protesta.

-Los que tienen hambre y sed de la justicia: La justicia es tan necesaria al humano como la comida y la bebida, sin ella se encuentra en un estado de muerte.  Aquí la justicia significa verse libre de la opresión que genera sufrimiento, así como gozar de autonomía y libertad, según las dos bienaventuranzas anteriores. Jesús indica que en el reino de Dios no quedará rastro de injusticia.

-Compasivos (padecen con…), misericordiosos = los que prestan ayuda: No es compasión como sentimiento, sino como obra, se presta ayuda a quien lo necesita (obras de misericordia).

-Limpios de corazón = manos inocentes: El que no abriga malas intenciones contra su prójimo, el de conducta irreprochable. Son aquellos que tienen transparencia y sinceridad de conducta y crean una sociedad donde reina la confianza. Verán a Dios: Tendrán una profunda y constante experiencia de Dios en su vida.

– Los que trabajan por la Paz: Significa la felicidad del hombre individual y socialmente considerado, viven en prosperidad, tranquilidad, derecho y justicia. Serán llamados hijos de Dios: Hacerse semejante a Dios.

C. Los que viven de acuerdo con este proyecto serán “Perseguidos”, debido a que han hecho la opción contra el dinero injusto, pues viven contrariamente a lo impuesto por la sociedad basada en la ambición, poder, vana gloria y riqueza.  La persecución en este caso es una señal de éxito no de fracaso, por ello a pesar de todo es fuente de alegría, indicando que el Reino está presente.

La existencia de los cristianos provoca una liberación progresiva de los oprimidos y va creando una sociedad nueva. La obra liberadora de Dios y de Jesús para con la humanidad está vinculada a la existencia de este grupo que renuncia a la idolatría del dinero y crea el ambiente para el reinado de Dios.

LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS.

El significado de esta Solemnidad:

La liturgia católica ha dedicado esta Fiesta especial a hacer presentes en nuestra memoria a todas aquellas personas que, superando la debilidad y las tentaciones, fueron dóciles a la acción del Espíritu Santo y ahora comparten la gloria de Cristo. Hoy recordamos, pues, que los santos son todas aquellas hijas e hijos de Dios que vivieron la fe, la esperanza y la caridad siguiendo el ejemplo de Jesús, y que practicaron en modo eminente las Bienaventuranzas descritas en el Sermón de la Montaña. Hoy, el Pueblo de Dios se alegra por el triunfo de todos sus hermanos y hermanas que han trabajado, no sin fatiga, y a veces pagando con el precio de la vida, por la construcción del Reino de Dios, es decir, por la edificación de una nueva civilización donde reinen la justicia, la verdad, la fraternidad y la libertad de los hijos de Dios en la concordia y la paz.

Orígenes e historia de la fiesta:

Sus raíces son antiguas: en el siglo IV se empezó a celebrar la conmemoración de los mártires, común a varias Iglesias. Los primeros rastros de esta celebración los encontramos en Antioquía, en el domingo después de Pentecostés; san Juan Crisóstomo ya hablaba de ello. Entre los siglos VIII y IX, la fiesta comenzó a difundirse en Europa, y en Roma específicamente en el IX: aquí fue el Papa Gregorio III (731-741) quien eligió la fecha del 1 de noviembre para coincidir con la consagración de una capilla en San Pedro dedicada a las reliquias «de los Santos Apóstoles y de todos los santos mártires y confesores, y de todos los justos hechos perfectos que descansan en paz en todo el mundo». En la época de Carlomagno esta fiesta ya era ampliamente conocida y celebrada.

Los Santos anónimos: El Papa Francisco también nos recuerda: en su exhortación apostólica Gaudete et exsultate, a que: «No pensemos solo en los ya beatificados o canonizados, ya que el Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, en el santo pueblo fiel de Dios. Pensemos en aquellos de los nuestros qué nos han llevado a Cristo, en los que nos han educado en la fe, en los que nos han dado ejemplo de vida, en los que nos han corregido fraternalmente…

El camino comunitario de la santificación:

También nos dice: «fue voluntad de Dios el santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo, que le confesara en verdad y le sirviera santamente» y recuerda en que el Señor, en la historia de la salvación, ha salvado a un pueblo. No existe identidad plena sin pertenencia a un pueblo. Por eso nadie se salva solo, como individuo aislado, sino que Dios nos atrae tomando en cuenta la compleja trama de relaciones interpersonales que se establecen en la comunidad humana: Dios quiso entrar en una dinámica popular. La santificación es un camino comunitario. Así lo reflejan algunas comunidades y familias santas. Del mismo modo, hay muchos matrimonios santos, donde cada uno fue un instrumento de Cristo para la santificación del cónyuge. Vivir o trabajar con otros es sin duda un camino de desarrollo espiritual. San Juan de la Cruz decía a un discípulo: estás viviendo con otros «para que te labren y ejerciten»».

Hoy nos preguntamos si hemos la opción de ser santos

   * Si ya la hicimos, se trata de perseverar,

   ** Si no, se trata de tomar la decisión de manera que se pueda ir creando más el Reino.

Esto a pesar de que la sociedad ejerce sobre la comunidad una presión que tiene diversas manifestaciones, algunas hasta cruentas; busca desacreditar al grupo cristiano, presentar de él una imagen adversa, y puede llegar a la persecución abierta; recordando que la reacción ante esto debe ser de alegría ya que tendrá una gran recompensa.

En conclusión: Esta fiesta nos recuerda que podemos vivir ya desde ahora en santidad hasta alcanzar la vida eterna, si nos comprometemos con determinación a transformar este mundo con la fuerza del Evangelio.

Que perseveremos en este seguimiento de Jesús hasta el final.

Cristiano Día de Todos los Santos.

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