Por: Liliana de Ventura
Era adolescente cuando mi madre me mandó a echarle el dulce de atado a los ayotes que tenía en una olla en la hornilla, una olla grande por cierto que hacía ruido al hervir y además me dijo que le echara una cabeza de ajo a los frijoles que cocía a la par de la enorme olla…
Lo hice, solo que los ajos terminaron en los ayotes y el dulce en los frijoles; esa tarde no hubo postre, ni sopa de frijoles…y pensé que me iría mal, pero solo se rieron de mi prisa y equivocación.
Para quienes han degustado de los ayotes en miel saben que son una delicia al paladar, al menos para quienes nos acostumbramos a disfrutarlo luego que los cosecharan nuestros padres al pie de las milpas.
Los ayotes nunca fueron para hacerles ojos, ni boca, o utilizarlos en altares para los muertos, sino que formaron parte del arte culinario de nuestras abuelas y madres, los hacían y los hacen en leche cuando estaban tiernos y en miel cuando ya están maduros.
Esta época es propicia para comer ayote en miel y recordar esos días de niñez apresurada, una infancia entre la fe y la gastronomía familiar, nada de manzanas en miel o dulces en forma de murciélago o vampiros colgando de las casas, solo olor a dulce, a comida de leña, a sabores mezclados con la fraternidad familiar.
El ayote en dulce es fácil de hacer según las expertas:
Ingredientes
- 1 ayote o calabaza, maduro entero
- 1 dulce de panela o atado
- Canela en ramas
- 2 tazas agua

Elaboración paso a paso
- Parte el ayote en porciones del mismo tamaño y extrae sus semillas.
- En una olla grande añade el dulce de panela.
- Coloca el ayote cortado junto a la canela y una pizca de sal.
- Vierte agua, dos tazas, tapa y deja cocinar a fuego medio durante 1 hora o hasta que el agua se consuma y quede una miel espesa.
- Transcurrido el tiempo verifica que el ayote este suave y retira del fuego.
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