Se considera la Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan, y cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre, y así el Cuerpo Místico de Cristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia» (SC 7; cfr. 26).
La Liturgia es, por consiguiente, obra sacerdotal de Cristo y de la Iglesia, culto al Padre y santificación del hombre, ejercicio del sacerdocio de Jesucristo, culto público íntegro, acción sagrada. Y todo esto en un régimen de signos, en el que las cosas sensibles (los gestos, la palabra, los símbolos, etc.) significan y realizan la santificación del hombre y el culto a Dios (cfr. SC 24; 33; 59; 60; 122).

Con esta noción de lo que es la liturgia, el Vaticano II ha querido ponerla en la misma línea histórico-salvífica del misterio del Verbo encarnado, cuya humanidad fue el instrumento de nuestra salvación (cfr. SC 5; LG 1; 7-8). La encarnación, en cuanto presencia eficaz de lo divino en la historia, continúa efectuándose, a la luz de la palabra de Dios (cfr. DV 13), en las acciones y en los signos que la Iglesia utiliza en la liturgia. Estas acciones y estos signos, que reciben su significado de la Sagrada Escritura (cfr. SC 24), son prolongación de la humanidad del Hijo de Dios: lo visible de nuestro redentor, decía S. León Magno (sermón 74), ha pasado a sus misterios. En este sentido la liturgia es el último momento de la historia de la salvación.

Aclarado el concepto de liturgia a la luz de SC 5-7, se puede describir ahora el mismo concepto en diversos elementos, que bien podrían constituir un brevísimo tratado de liturgia fundamental. Si se consultan las citas se puede profundizar el significado de cada elemento.
¿Quién celebra? El sujeto o los actores de la liturgia son: Cristo y la Iglesia (cfr. SC 7; Catecismo de la Iglesia Católica (CEC) 1136; 1140).
¿Qué celebra? El objeto o acontecimiento que celebra la liturgia es: el misterio cristiano o misterio pascual de Cristo, o lo que se llama también, el sacerdocio de Cristo (cfr. SC 7).

¿Dónde está su eficacia? La eficacia de la liturgia emana del misterio pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo (cfr. SC 61).
¿Con qué lenguaje celebra? El lenguaje con que celebra la liturgia está compuesto de: palabra, ritos, símbolos, gestos, canto y música, imágenes y silencio (cfr. SC 30; 48; CEC 1145-1162; Instrucción General del Misal Romano (IGMR) 45; 56).
El lenguaje litúrgico es el aspecto visible de la liturgia que sirve de vehículo, de medio o instrumento para entrar en contacto con el misterio de Cristo.

Fuentes: basado en el Curso de formación Litúrgica del Pbro. Ramón Navarro Gómez, Delegado Episcopal de Liturgia y profesor del Instituto Teológico «San Fulgencio» (Diócesis de Cartagena, Colombia).
Boletín Pastoral de San Juan de Los Lagos, Jalisco, México #320
Sacrosantum Concilium